DEPRESIÓN POST-VACACIONAL 


 Los últimos estudios hablan de que existe una depresión postvacacional... y en alguna ocasión se me ha preguntado sobre esto. No me gusta hablar de la palabra “ depresión” de una forma tan superficial, porque la enfermedad depresiva es un trastorno verdaderamente terrible, que no se corresponde con la sintomatología que se describe a la vuelta de vacaciones.... evidentemente, la vuelta a la rutina del trabajo, al gris del cielo, al frío, a la caída de la noche a las seis de la tarde, es prácticamente para todo el mundo, algo nefasto...Atrás quedan las noches en una terraza, las charlas y la botella de sidra, los baños en el mar, que por cierto, son de lo más antiestrés, los paseos por la orilla, la exposición al sol, que no me dirán ustedes son elementos todos ellos, antidepresión... tenemos más tiempo para estar con la familia, y aunque algunos estudios hablan de que los divorcios se precipitan en verano, creo que estos estaban más que previstos en primavera... es decir, una pareja normal, ve las vacaciones como ese tiempo en que uno se libera de la tiranía del reloj, en el que se puede disfrutar de la presencia del otro, aunque no se hable de lo divino y lo humano y no exista de repente una relación perfecta ( porque no olvidemos que el verano es relajante pero no milagroso para la comunicación hombre- mujer), en fin, un paréntesis en esta locura de vida que nos ha tocado en este siglo. No hay prisas para ir al trabajo o al colegio, atascos que nos hacen llegar tarde, comidas que necesitan inmediatamente del antiácido porque el tiempo, mejor la escasez de el, bate el estómago provocando todo tipo de alteraciones digestivas... no hay la obsesión de tener que dormirse rápido, porque mañana me espera un día terrible ( lo que habitualmente provoca inmediatamente un insomnio pertinaz), ni el despertarse con la terrible sensación de que realmente no se ha dormido, plagado el poco sueño de pesadillas en las que el jefe te martiriza y el trabajo se acumula en tu mesa... en fin que todo esto, estarán conmigo en que provoca una serie de trastornos cuando se comienza el período “ escolar y laboral” tras las vacaciones... los síntomas son más que conocidos y los padece hasta un 35% de la población, según unos estudios recientes de la universidad de Valencia: Los afectados por este síndrome pueden padecer fatiga, pérdida de energía, insomnio los días previos a la reincorporación, ligera pérdida de apetito, sentimiento de tristeza o vacío, dificultad para concentrarse, tensión muscular, irritabilidad, palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, náuseas o problemas estomacales... si eso que usted  mismo está padeciendo en este momento, para que les voy a engañar, que yo misma estoy padeciendo en este mismo instante en que vuelvo a encontrarme con ustedes... no por ustedes,¡Dios me libre! Sino porque a una se le pasa el tiempo ya muy rápido y no les cuento con que velocidad se me ha pasado el verano...Otro día les contaré sobre otro tipo de depresión... el que se precipita en una madre de familia cuando cree que la educación es libre y gratuita y se encuentra con que ni es libre ( al menos en esta comunidad en la que los padres no pueden escoger el centro que quieren para su hijos) ni gratuita (cuando se pone a calcular el importe de los libros de sus dos o tres hijos)... y no digamos ya si tienen a uno en la universidad... en fin, que realmente creo que me he equivocado y esto que tengo en este momento es un auténtico síndrome de depresión postvacacional...
¿  o no?

Volver