ANOREXIA

Se llamaba Maite. Era una compañera del colegio mayor en donde vivía mientras hacía la carrera. Era de nuestra pandilla, muy vasca ella, de los buenos, nobles y sufridores vascos. Por aquellos tiempos esa querida parte de España no estaba tan castigada por el terror, como estos días de luto nacional...  Esto sucedió hace “sólo” 25 años. Maite estaba muy delgada, extremadamente delgada, aunque al principio eso no nos llamó la atención porque éramos muy jóvenes y aún no nos habíamos formado del todo... Empecé a extrañarme cuando vi que realmente Maite no comía prácticamente nada, pensé que podía ser por los exámenes, pero estos pasaron y ella seguía dándole vueltas a la comida en el plato, partiendo la manzana en mil pedacitos de los que comía sólo unos pocos, y además como único alimento del día. Pero los exámenes pasaron y Maite seguía sin comer... me empecé a alarmar.  Simplemente me pareció que podía enfermar, la veía con aquellas piernas esqueléticas, los omóplatos marcados, las costillas, los pómulos enmarcando unos ojos  cada día más apagados y hundidos...  su figura parecía ir desapareciendo  poco a poco y yo iba angustiándome cada vez más... pero lo que más me impactó, fue el día que me contestó,  ante mis riñas, que estaba muy gorda y debía adelgazar...  fue como un mazazo, era imposible que se viera como ella decía... yo que estaba muy delgada le insistí que ella estaba mucho más delgada que yo y ella lo negaba de una forma enfermiza, insistía en sus muslos, sus imaginarias “ redondeces”...  empecé a pensar que estaba enferma mentalmente, distorsionaba su imagen porque se miraba al espejo y se veía mucho más gorda que nadie... hacía constantemente ejercicio, no paraba ni un solo segundo, al final, ni siquiera se sentaba a comer.... observé síntomas que ahora reconozco, pero no entonces.... la piel seca, totalmente deshidratada, un vello muy fino por todo el cuerpo, por los brazos, el constante frío que tenía, lo obsesión con la báscula, la irritabilidad, los mareos..... un día nos fuimos todas a nuestra casa de vacaciones de Navidad.... cuando regresamos Maite no estaba. Sus padres la habían internado y pocos días después Maite moría. Yo entonces no sabía que le había pasado...  no quería creer que había muerto...  alguien me dijo algo de una enfermedad de la tiroides... pero todo era muy misterioso, nunca supimos la verdad.....  unos años después empezaron a encontrar los síntomas en muchas otras chicas, me di cuenta que  había 500.000 Maites, en España, con su misma enfermedad, la anorexia, la cara oscura del culto al cuerpo... pero también pensé que todas estas Maites tienen la suerte de estar en el 2000, un año en el que todos sabemos lo que es la anorexia y podemos estar alerta ante unas señales que se advierten en todos los programas de salud mental. Para mi amiga, fue demasiado tarde, y para mí fue el primer terrible encuentro con la anorexia y con la muerte...  las dos traumáticamente unidas.......


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