QUERIDOS PADRES


Queridos padres: Fin de la trilogía. Le he escrito a tu hijo, también a su  profesor. Hoy me toca hablaros , intentar al menos, que este fin de curso, no sea más que el principio de algo mejor, más importante. Es tarea difícil, pero me encantan los retos…. Quizás él te ha llegado con suspensos, muchos,   quizás desgarbado, con los pantalones bajos, los playeros desabrochados y con una mirada retadora, como siempre.  Quizás le has visto tirado en el sofá, sin estudiar, o estudiando poco… le has dicho de todo, que es un vago, que no vale para nada, que se queda sin play, sin ordenador, sin salir, sin móvil, … y seguramente me dirás que no le importa. Pero yo le he visto de otra forma ¿ sabes? Ha hablado de la muerte, del fracaso, de que no le importa nada porque no vale para nada. Se le han llenado los ojos de lágrimas, y dice que no hacéis más que hablar de lo mismo. Que jamás le preguntáis por los amigos, por cómo se siente, por lo que le gusta, que no respetáis sus ideas, que ironizáis continuamente, que prohibís siempre, el dice que siempre de mal rollo.  Ha dejado de hacer deporte, porque le quitaba tiempo para el estudio, y sólo sabe que como muchos de sus compañeros se enfrenta a un montón de suspensos y a vuestra reacción… es como muchos otros. Es uno más, de los cientos de adolescentes, o preadolescentes, que empiezan casi sin saberlo el camino del fracaso y la depresión…Ya. Me diréis. ¡ Pues bien que quiere salir con sus amigos¡ menuda depresión! Eso, sus amigos, me dice, es lo único que le hace no hacer alguna barbaridad. Ellos sufren como él, y también se sienten bloqueados,y no saben que les pasa, pero nada es como antes, como cuando tenía 11 años. Entonces todo era mucho más fácil. Ahora, quizás, sólo se relaja cuando bebe y hace unas risas… ¿ es tan difícil de entender? Solo os pido, a vosotros, a todos los padres, que por un segundo, os pongáis de verdad en su lugar. Que tengáis empatía, que recordéis vuestra adolescencia, esa que sólo se recuerda feliz cuando ya ha pasado: la de la pena y los cambios de humor, la de los amores y desamores, la de no saber ni quienes erais, la de la soledad y los amigos. La de la duda, y la vergüenza. Que recordéis también como  podían hundiros o levantaros, con una palabra cruel o una sonrisa de apoyo .
No ha estudiado. Seguro. O se ha bloqueado. O tiene un trastorno de aprendizaje que le hace ir desde hace mucho renqueando. O simplemente está pasándolo mal , y su estado de ánimo no es el más adecuado para el trabajo intelectual. Por favor. Hacedlo por mi. Acercaros a él. Hablar con él como si fuera un amigo, o el hijo de otro. Decirle todo lo que le queréis  a pesar de esto. Cuanto le vais a ayudar para que la próxima vez lo consiga. Se que no lo creéis… Pero os juro, que a pesar de su sonrisa irónica, el sufrimiento es total, ahora mismo piensa que no vale para nada, que sólo puede ser féliz si aprueba… no penalicéis aún más su fracaso, ya tiene suficiente. Hacer que sienta que a pesar de los suspensos, de  que repita, el es lo que más queréis en el mundo. Por Dios, que lo sepa.

PD: Yo voy a hacer lo mismo con los míos. Dedicarme en cuerpo y alma sólo a quererlos.  Espero que cuando vuelva en setiembre, ustedes puedan decirme que han recuperado a sus hijos. Feliz verano… para todos.


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