TIEMPO DE NAVIDAD


Ustedes me conocen. Las navidades me pueden. Lucho año tras año contra la nostalgia, para no llegar ni a pensar que quiero que pasen, que no quiero sentir las ausencias que año tras año, se hacen aún más patentes.  No quiero pasar de puntillas por estas fechas. No quiero cerrar los ojos, los oídos y el corazón para no sufrir. No quiero  sentir que ser mayor es dejar de creer en la Navidad. No quiero. Por eso tengo que escribir sobre ella…aunque ustedes ya me hayan leído estas reflexiones a lo largo de estos cuatro últimos años . En uno de esos artículos les decía,  que veces,  la alegría de los demás compensa el dolor de la pérdida… y quería transmitirles entonces,  que esa alegría no debíamos estropearla con nuestra pena.  Que no tenemos derecho  a inundar a los demás con  esa tristeza que hace que las luces de navidad no lleguen a brillar en muchas casas. Esas luces que tanto me gustan… Yo he aprendido mucho estos años. El paso del tiempo además de dejarnos arrugas en el rostro, nos va dejando una maravillosa serenidad en el alma.He aprendido que la alegría se vive de otra forma. Que la ilusión se transforma pero que se mantiene . Que la magia,  que es realmente uno de los motores de mi vida, puede también ser una realidad aunque no haya niños . Que mis hijos han crecido . que todos somos mayores. Pero que  aún así, quiero seguir adornando mi casa y mi vida, esta navidad. Que quiero volver a colocar con toda la ternura del mundo, ese Niño Jesús en su cuna, en el Belén que ponía año tras año, en mi casa cuando yo también era una niña. Quiero volver a emocionarme cuando lo ponga y quiero llorar un poquitín, porque eso también forma parte de mi Navidad. Quiero tener a todos los que más quiero en este mundo alrededor de mi mesa esta nochebuena,  sentirme tan orgullosa como me siento, y saber que no todo es perfecto , pero que todo lo que deseo en este mundo se materializa esa noche, porque los tengo a todos conmigo. Por una noche. Aprovechar cada segundo, cada instante, mirarlos a todos, y sentirme la mujer más afortunada del mundo.  Y quiero reir mucho, con ellos, esa noche  , y llorar un rato también, la otra noche , la  de fin de año, como todos los años desde hace 22. Son mis rituales de Navidad. Mi especial magia. Y saben… lo mejor de todo esto  es que siento que de alguna forma esta magia continuará aunque yo no esté. Que no se irá conmigo. Porque ahora , sin niños en mi vida, lo sé . Porque hoy,   a pesar de todas las pruebas , de todos los obstáculos, de todas las penas, mi esfuerzo para que esta magia sea contagiosa…ha dado resultado. Que lo  he conseguido. Que por unos días, este mundo, mi mundo, es especialmente mágico…como todas las Navidades. Que  este tiempo es y será para siempre ,,, tiempo de Navidad.

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