VUELTA AL COLE

Estos últimos días parece que se nota en la calle, que se respira en el ambiente, en los comercios, incluso diría yo que  para alguien observador, puede verse una expresión distinta en la cara de los niños... el verano se acaba y con él, las vacaciones escolares... la vuelta al “cole” es ya una realidad temida por unos y deseada por otros. Para algunos será su “primera vez”, y como todas las nuevas experiencias, puede ser enriquecedora o traumática...  Es importante que no coincida la primera separación de la figura materna con un episodio que le pueda hacer pensar que tratan de alejarlo de ella, como por ejemplo, el nacimiento de un hermano, porque en ese caso, el niño posiblemente relacionará siempre el colegio con un castigo que le aleja de su madre mientras el “pequeño intruso” se queda con ella en casa... Hay que tener cuidado pues, con estas frecuentes coincidencias... Si es un niño tímido, o sensible o muy apegado a su madre, sin hermanos, etc, es posible que esa “ primera vez” le cueste mucho... la adaptación deberá ser  por tanto paulatina y se le deberá ir dejando en la guardería un tiempo que debe aumentarse gradualmente... de esta experiencia va a depender posiblemente la adaptación que el niño tendrá en el futuro y por eso es imprescindible que se realice de la forma menos traumática posible...
            Para otros, ( los más mayores), es la vuelta a la rutina... pero analicemos esa rutina: Habitualmente la jornada comienza con gritos... los niños están acostumbrados a otros horarios veraniegos y se les pegan las sábanas... mamá debe ir a trabajar... ( no sé muy bien porqué, pero papá ya suele estar camino del trabajo muy frecuentemente), comienzan las prisas para los desayunos, el acabar de vestir al pequeño, el “ llevas todos los libros, ?”...
Por fin pasa la mañana en el cole, a veces con un desayuno insuficiente que
hace que la energía esté bajo cero a la una de la tarde... vuelta a casa y a comer...¡ rápido que hay que ir a la parada... con lo mal que come!... es la hora y está con la comida en la boca... tienes que ponerte el chándal... ¡Que perdemos el coche!... tendré que llevaros y no llego a mi trabajo... Dios mío, ¿ habrá alguien a quien le guste que empiecen el cole?...
  Cuando salen por la tarde, a buscarlos para llevarles a inglés, informática, judo
ballet, música y por supuesto a deporte ( que entre otras cosas es la única actividad extraescolar verdaderamente imprescindible para su formación)... con lo cual acabamos la jornada sobre las nueve de la noche, momento en el que hay que hacer los deberes, y mamá o papá vuelven nuevamente a repasar los ríos, los huesos, etc, etc.. al fin son las once de la noche... pero...hoy hay “supervivientes” en la tele y el niño quiere verlo...¡ lo ven todos mamá!....y con ocho años el niño acaba su jornada a las doce de la noche...
Estarán conmigo en que no exagero demasiado y que sostener día tras día  una
 jornada así hace que muchos de estos niños presenten en nuestras consultas un importante cuadro de estrés que desde luego hace veinte años no presentaban...
Ante el inicio del curso escolar sería bueno que todos nos replanteáramos una serie de cuestiones: ¿ hasta que punto estamos fomentando un exceso de competitividad  desde casa y desde el sistema escolar? ¿ Cuál es el término medio de habituar a los niños al trabajo diario en casa ( o sea  “los discutidos deberes”) sin hacer que su jornada de trabajo intelectual se prolongue (en el caso de los mayores) desde las ocho de la mañana hasta las doce si quieren tener un buen expediente?¿ Es básica realmente la carrera de música, la informática, el inglés extra, el tenis y el fútbol para un mismo niño?... debemos distinguir entre lo que realmente es importante para su formación y lo que se hace por moda o por comodidad de los padres... Un buen examen de conciencia nos  haría ver que lo que el niño necesita es volver del colegio y encontrar un poco de tranquilidad, de distracción, de juego, de charla con los hermanos o los padres, una buena programación de su tiempo para unos deberes “ racionales”, para hacer deporte dos veces por semana, de manera que pueda llegar al final de la jornada, cenar y leer en la cama sabiendo que necesita al menos diez horas de sueño para reponer la energía perdida... Aprovechar los fines de semana y aparcar nuestro trabajo para dedicarnos a ser felices con ellos... porque les aseguro que estos años no vuelven, que los niños crecen muy, muy rápido y que cuando queramos darnos cuenta... habrá pasado la infancia y ni él ni nosotros la habremos vivido... así que por favor ¡déjenlos ser niños!

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