DIARIO DE UN TRABAJADOR


Son las siete y media de la mañana. Por suerte es de día y eso parece que ayuda a levantarse. Me ducho y  me visto. La verdad es que necesito vacaciones, cada día me cuesta más abrir los ojos por la mañana... Nunca me apetece desayunar a estas horas, así que me voy sin hacerlo. Son las ocho y media y ya estoy en el trabajo. Cada día lo soporto menos. He pensado hasta en dimitir.... Los jefes son muy especiales, alguno más cercano, pero en general son gente como amargada. A veces creo que no les gusta lo que hacen.. . Siempre de mal  humor, siempre amenazando con que no lograremos  los objetivos, que eso nos cerrará las puertas de la promoción, etc, etc, y si a esto añadimos que ya se está bastante presionado por el propio trabajo, el conseguir lo que nos proponemos en cada campaña es aún más complicado. Últimamente no duermo muy bien, y a veces me duele la cabeza e incluso he notado que se me pone como un nudo en el estómago, que hace que haya adelgazado... y encima se me empieza a caer el pelo. Resulta que  parece que estoy con ansiedad   o algo así...  eso  dicen los psicólogos... Ahora nos vienen con  que podemos padecer estos trastornos por la presión del trabajo. ¡ pues vaya novedad! hace mucho que tengo todos esos síntomas de los que hablan... Sé que soy muy perfeccionista y parece que nunca llego a las metas que me ponen... mi autoestima está por los suelos, me obsesiono con rendir más , me siento cansado por todo, y estoy sin dudarlo,  mucho más irritable. En fin... Cuando se acaba la jornada son las 6 de la tarde... sería estupendo si al menos pudiera descansar un poco en casa, que al fin y al cabo llevo diez horas fuera de ella. Pero  resulta que  me tengo que llevar el trabajo a casa. Según los directivos, para poder competir, necesito tirarme otras tres o cuatro horas más, con lo que a lo gili, me pongo en unas 14 horas, el día que mejor me va...Cuando llego, ella siempre está esperando. Me dice que Felipe , mi compañero en el curro , ha logrado lo que quería, que ha llamado María diciendo que están encantados...que yo soy demasiado flojo, que todos me van a superar... que realmente puedo hacer más pero que no quiero. La verdad es que últimamente no nos llevamos bien. Estoy harto de todo. A veces me gusta darme una vuelta con los amigos, porque tengo  tantas ganas de desconectar de los jefes, de la presión y de los objetivos que no cumplo, que me paso, y luego lo pago a la mañana siguiente, porque ella no soporta que salga a mi bola. No me importa, realmente no me importa nada. Sólo quiero pasar la jodida  “exposición” de mi trabajo,  que empezaré el día 17. Esa que hará que pueda conseguir o no  lo que quiero para mi vida... jugándomelo todo a una sola carta. De poco vale lo que he currado hasta ahora, me quedaré en blanco, me bloquearé y no podré ni pensar. Ellos los jefes, van a tener razón, no voy a poder, no me esfuerzo lo suficiente... ella también me lo dice. Constantemente. Pero es que no puedo más.. a veces pienso que para esto más vale... en fin, no quiero pensar. Solamente necesito descansar, sólo eso... Tengo que ir a recoger mi carnet de identidad, lo necesito para el martes... ese carnet que pone  : Carlos González Sierra. Edad: 17 años. Profesión: Estudiante... Eso... estudiante... los mejores años de mi vida ¡ pues vaya mierda!

PD: cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia. Esto podría escribirlo cualquier chico o chica en 2º de bachillerato, en estas fechas....En una tertulia sobre el trabajo, sobre el moobing ,  coincidí con un  prestigioso catedrático de psicología, el doctor F.Martín del Buey, que también creía que nuestros estudiantes están sufriendo una presión insoportable. El desde la docencia y la investigación  ( como dice de sí mismo sólo quiere ser un “docente decente”, una frase que  ya le define ) y yo desde la práctica clínica, vemos los resultados de esa presión... déjennos al menos que  podamos alzar,  nuestras voces de  alerta...


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