CAMPAMENTOS DE VERANO


Para muchas madres agotadas, las mejores vacaciones son las que se toman los hijos en los famosos campamentos de verano. A la mayoría de las que yo conozco se les ilumina la cara cuando el niño , eso sí algo mayorcito, insiste en irse unos días  fuera de la protección materna. Cuando son pequeños y es su primer campamento la cosa cambia...  siempre es una separación con miedo, con preocupación y con pena. Aún es nuestro niño... los preparativos, las recomendaciones, cuidado con el sol, con la piscina, la loción para los mosquitos, el medicamento para la alergia...las centralitas se colapsan porque todos queremos saber que tal nuestro pequeño o pequeña, saber si no llora, si ha logrado hacer amigos, que tal los monitores, si tiene o no una voz rara por teléfono, y esperamos ansiosos el instante del día de los padres, que suele ser a la mitad de su estancia,  para  volver a ver  otra vez esa cara que añoramos, morena y alegre, o también con lágrimas como puños, pegado a tu falda, y diciendo mami, me voy contigo....y se vuelve, estaría bueno... aunque todos los demás padres te miren con superioridad porque encima tu,  se supone que eres la entendida...y eso es superprotegerle y no fomentar su  independencia... vale, pues que quieren, yo siempre me he derretido ante el llanto silencioso,  aunque odiaba las rabietas... pero nunca pude resistir la falda empapada de mocos y lágrimas , con el o ella pegados a mis piernas y llorando bajito, como con vergüenza...no pude. Ni en la guardería ni en su primer campamento... y ya ven... no me ha ido tan mal. Mis hijos matan por irse a dormir fuera, o a campamentos o a lo que sea,  lo que me hace sospechar que necesitan descansar de mi.... casi como yo de ellos... y ya no tienes miedo de que quieran volver contigo el día de la visita de padres,  porque para empezar ponen voz de horror diciendo que  ya son mayores y de día de los padres, nada, de nada....así que como echar los echas de menos, tratas de conformarte y te encanta oir su voz , por decir algo, porque siempre suelen estar afónicos, y te convences de que ya no hay problema y que lo más que les puede pasar es que no quieran volver porque se hayan enamorado, o porque lo pasan guay o porque los juegos son tan geniales como para que se coman un pimiento lleno de hormigas, que los monitores, entre los que se encuentra tu otro hijo mayor, les han puesto para tragar,  como si fuera una prueba  de la isla de los famosos ... la cosa es que tu niño dice que se lo come porque era lo menos asqueroso y que es un héroe y ha ganado la prueba, y tu tratas por todos los medios de ponerte en contacto con su hermano mayor para que ejerza de monitor, pero de los normales, de los que los llevan a pasear por el bosque y les organizan ginkanas y que lo más excitante que hacen es contar historias  de un poco de miedo( no mucho) alrededor de una hoguera... pero ni el móvil de uno ni el del otro están conectados... así que simplemente esperas a que se dignen a llamarte, después de dejarles un millón de llamadas perdidas  y recados,  más que nada por saber si realmente el pequeño es  un superviviente y el mayor no se rompió la espalda tirándose hacia atrás en la piscina... y no lo puedes evitar... de repente te das cuenta de que añoras aquellos tiempos en los  que el día de los padres se pegaban a tu falda llorando por volver a casa...

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