ESE DIA LA DEPRIME


Siempre he odiado los “ los días de”. Pero particularmente este, el día de la mujer trabajadora... No lo puedo evitar y hoy pienso en esa mujer que vuelve de la fabrica,  cansada y con ganas de hablar, con ganas de compartir la  frustración o la alegría del día  con alguien ( su absurda condición de mujer y madre le ha impedido tomar unas “cañas” con los amiguetes), y por eso ha volado para llegar pronto a casa... a tiempo para  que el pequeño se duche y acueste,  para reñir con los gemelos adolescentes que están jugando con la game-boy y para ver a su primogénita seguir impertérrita mirando la tele sin percatarse de que ha llegado a casa, a tiempo para  intentar contarle algo a su marido y darse cuenta de  que está dormitando en el sofá. Es entonces el momento de planchar, ocuparse de la cena, preparar la comida del día siguiente, preguntar por los deberes de todos, volver a insistir en que deben irse pronto a la cama porque tienen que dormir lo suficiente y recoger la ropa del baño que cada día, desde hace ya 17 años ve tirada en el suelo, aunque insista todos los días en que hay un hermoso cesto en donde se echa a lavar. O quizás sea una alta ejecutiva y tenga ayuda en el hogar, y entonces me dirán que ¡vaya suerte! que no tiene que hacer la comida, ni las faenas del hogar... pero resulta que no hay "magia potagia", y alguien se tiene que encargar de hacer la compra ( ella por supuesto), pensar en lo que hay que poner para comer, teniendo además en cuenta “el número” que puede montar uno de ellos si son lentejas o el otro, si toca fabada. Y si no es una explotadora que delegue  todo en la bendita ayuda doméstica y cree aún en el papel materno, tendrá también que hacer  el resto de las tareas, ocuparse de la ropa de los niños, el examen de inglés,  de si tienen chándal para la gimnasia o no, de si tocan bien o mal la flauta para el día siguiente o si hay que tomarle los apuntes a la niña porque está muy nerviosa... y desde luego estar dispuesta a escuchar lo que les ha pasado a todos en ese día en el que ella tenía tantas ganas de hablar de sus logros profesionales, de lo orgullosa que se sentía... pero no lo ha hecho, no ha habido tiempo , ni ganas por parte de su familia de atenderla, porque para ellos es invisible, es simplemente la persona que se  debe de ocupar de estas cosas, a quien quieren mucho, pero después de quererse más a ellos mismos......por eso. Después, sola,   a la una y media de la madrugada , trata de dormir porque al día siguiente debe levantarse muy temprano, pero su cabeza no deja de darle vueltas a la responsabilidad que tiene para acabar a tiempo el proyecto que le encargaron en el trabajo y  que va con mucho retraso, en las personas que dependen de ella laboralmente y también en que debería estar más con sus hijos...  y por eso se levanta, se toma una pastilla para dormir, mientras todos en casa duermen relajadamente... sin embargo tiene una esperanza, una estupenda noticia, ¡al día siguiente es el día de la mujer trabajadora!, se conmemora el que por fin haya logrado “ realizarse” como persona, el que pueda votar, el que no esté atada a las tareas de la casa... por fin, ella lo ha logrado... y sin poder evitarlo se pone a sollozar, porque nadie, nadie valora realmente ninguno de sus “dos trabajos” por muchas manifestaciones que haya, por muchas páginas que se escriban de su día, por muchas tertulias en las que salen mujeres orgullosas de ser valoradas como trabajadoras fuera del hogar,  a ella, como a tantas otras miles de mujeres, ese día la deprime...

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