INHALAR SEXO


Es sin duda la noticia de la semana, del año, del siglo. Con un simple spray, por fin las mujeres tendremos el mismo deseo sexual que ellos, y  se evitaran  las excusas ,los dolores de cabeza , o la simple negativa de ahora, cuando ellos te requieren y ellas no tienen ninguna gana. Algo así piensa una mujer que llega a casa tras el trabajo en la oficina, que tiene dos niños pequeños que absorben como auténticas aspiradoras todo su tiempo “ libre”, que interrumpen todas las noches su sueño... piensa,  cuando por fin los ha acostado, que va a poder “ cumplir “ con el hombre que está tumbado en el sofá luchando con la indecisión de porqué partido decidirse, manejando como un loco el mando a distancia. Por otra parte está su madre, que está en casa con un incipiente Alzheimer. Se la turnan entre los hermanos, pero ella prefiere estar con su hija, así que ¡ cómo iba a negarse!... La verdad es que cuando acaba de   preparar la comida del día siguiente, de recoger la cocina,  y de dormir al pequeño que hay que hacerlo en brazos, ve la cama como con rayinos de sol;  es la ilusión  del  todo el día: poder echarse, cerrar los ojos e intentar olvidar y descansar por unas horas para reponer fuerzas para mañana. Se siente culpable, porque el siempre quiere y ella siempre le dice que está agotada, que mañana... pero mañana siempre es igual, y claro no es plan. Pobre marido... a veces ella piensa que quizás si compartieran el trabajo de casa, que quizás si se sintiera valorada en lo que hace, que quizás si él escuchara, si le ofreciera caricias sin sexo... en fin, si el fuera menos “hombre”,  ella tendría más ganas... pero como no es así... la inhalación puede ser la solución... para eso la han inventado los hombres, para no tener que pasar ganas, para no sentirse frustrados,  para “ ayudarnos” a tener una sexualidad parecida a la de ellos... ¡que bien!.. la píldora mágica, la de la felicidad, como esas otras que se toman para adelgazar sin esfuerzo, para dormirse si uno está en vela, para despertar, para estar en forma, o esas que toman los jóvenes para seguir “la marcha”... Píldoras para la felicidad. Quizás dentro de poco descubran píldoras para olvidar este otoño que trae tantas ausencias, para pasar de puntillas por la adolescencia de los hijos, para no preocuparse de lo que toman por las noches, píldoras para borrar el recuerdo del sufrimiento de la enfermedad de los que quieres, para que el jefe deje de meterse contigo, para que los niños no tengan fiebre, para que duerman, para que no haya problemas en el cole, para llegar a fin de mes... para sentirte delgada, guapa, joven y maravillosa... píldoras para olvidar a Bush, a Bin Laden y a Arzallus... o sea píldoras para no pensar... para no sufrir... para no luchar, para no esforzarse...  y entonces se dio cuenta.  Pensó también en las veces que era totalmente feliz... pensó que la sexualidad era solo una parte de su vida, y que hablaría con él y que seguro que el que tanto la quería,  lo entendería... procuraría trasmitirle que no era una supermujer, que no era la amante perfecta... que sólo era su mujer, que le quería con locura... pero que a veces no le apetecía... simplemente. Y que nada de inhalador. Pensó que ambos tendrían que pasar etapas en las que “eso” no es lo más importante... que la ternura es el principio del amor y también del sexo  y que él puede ayudarla a superar la inapetencia... que la vida es así y ya está... pensó en que del sufrimiento, de las lágrimas,  también se aprende, que la enfermedad era lo que te hacía valorar la salud,  que de los enfados y desencuentros, vienen las maravillosas  reconciliaciones, y que todo tiene su luz y su sombra... un exceso de luz podría cegarla... y ella como decía un proverbio hindú, sabía que tras las nubes había mil soles...  y  uno era seguro para ella...


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