SÍNDROME DEL NIDO VACÍO


Había oído hablar del síndrome del nido vacío... pero hasta ahora nunca lo había sentido tan cercano. Tenía 52 años. Toda su vida había estado volcada en sus hijos... unos hijos que ahora ya no estaban en casa... los mayores se habían casado,el pequeño trabajaba fuera de su ciudad, hacía ya muchos años que no la necesitaba y ella... estaba sola. A pesar de que tenía un buen trabajo que le gustaba , que le hacía sentirse bien, toda su capacidad de afecto, de amor, lo había volcado en unos hijos que como es normal, como es ley de vida, ahora volaban muy lejos de su nido, de un nido vacío...
Todo se desmoronaba... se miró al espejo. Ella que siempre había estado delgada, veía ahora como su figura se redondeaba, como sus caderas se ensanchaban y como en general la piel evidenciaba el paso de los años...Las arrugas, el cansancio del rostro, los gestos marcados, los años, toda su vida reflejada en ese espejo, sus miedos, sus fracasos, su lucha... Además sentía que todo cambiaba... empezaron un día las irregularidades, los sofocos, el insomnio, la tristeza... casi no se había dado cuenta de que empezaba una nueva etapa de su vida... la había visto tan lejana.. se sentía aún tan joven. La constatación de que empezaba  a envejecer, que realmente una parte de su vida, la fertilidad tan importante para ella, se acababa, que se cerraba el ciclo vital más importante para ella, la deprimía totalmente... trataba de leer todo lo que caía en sus manos, no se sentía liberada como decían las revistas.            Resulta que ahora es cuando en teoría tenía que disfrutar... dentro de poco se jubilaría y tendría todo el tiempo para ella... tiempo para que? Pensó mientras se ajustaba las gafas para seguir leyendo el artículo sobre menopausia que leía con avidez... eso , es que hasta los ojos... El estar con aquellas gafas, que siempre perdía por todas partes, la crispaba, porque era otro cambio más, ella que siempre había presumido de excelente vista, pero ni   eso había respetado la edad. Y le molestaba extraordinariamente porque la limitaba, se sentía diferente, inútil sin ellas... Para cualquier cosa tenía que utilizarlas, el reloj, los precios del supermercado, siempre colgando...  como una anciana. Hace tiempo se hubiera reído, pero no ahora. No se sentía con humor. Todo estaba cambiando, y no toleraba unos cambios que la hacían sentirse tan diferente, que la hacían ir desapareciendo como mujer, como persona en una sociedad que idolatra la juventud... Una de esas noches de insomnio, que según su ginecólogo mejoraría con las hormonas que le había empezado a aplicar, de repente, casi sin darse cuenta sintió un brazo que la abrazaba... en la oscuridad se volvió y le vio a el. Siempre había estado ahí, siempre esperando, y ella no le había dado la menor oportunidad. Había antepuesto siempre a sus hijos, y el siempre esperando, a veces más cerca, y otras más lejos, pero siempre ahí... tantos años. Se dio cuenta de que le necesitaba... más que nunca, que en esta noche tan larga quería volver a empezar, que su vida estaba aún llena, que lo más importante seguía a su lado, abrazándola inconscientemente, dormido, pero a su lado...¿ como había sido tan tonta? ¿ Como no ver que el era su presente , su futuro, porque era parte fundamental de su pasado? ¿ Como no pensar en que todavía le quedaba una vida dedicada a los dos, a su pareja, que tantos años había estado relegada? El había envejecido también...y a ella no le importaba... habían madurado juntos, crecido juntos, habían dejado atrás la juventud, pero la habían vivido, los dos y hoy se miraban con otros ojos...pero posiblemente con el mismo amor... ahora quedaba otra etapa, distinta, pero que decidió afrontar con todas sus fuerzas.... Pidió a Dios que aún le diera muchos años para disfrutarlo...  le abrazó ella a él, se refugió en su hombro, y dulcemente , como hacía mucho tiempo que no le sucedía... le invadió el sueño.

Volver