QUERIDA MAMÁ


Querida mamá: la verdad es que estoy un poco preocupada por lo que te ha dicho el médico. Está claro que estás muy estresada y se que te ha mandado que te tomes las cosas con calma. Me doy cuenta de que no es nada fácil, pero debes intentarlo. Cuando por las mañanas desayunas con todos, se te ve acelerada. Estás con el café , de pié en la cocina, riñendo muy a menudo porque Pablo no acaba el tazón de cereales y se le hace tarde para llegar a la parada, mientras consultas el reloj y piensas que ahora te toca aparcar el coche (y ya sé que en Gijón ahora es prácticamente imposible) y que vas a llegar tarde al trabajo. Se que antes has discutido algo con papá porque ha dejado no sé que tirado en el baño y te he oído decir algo así como que estás harta de “ ser la esclava “ del harén... supongo que lo dirás porque en casa todo son hombres... Ya sé que Manuel anda insoportable, y que ha pasado de ser un niño encantador a un hombre que sólo gruñe, te mira por encima del hombro, y se pasa la vida pegado al ordenador, a pesar de que sus notas no son muy brillantes. Te oigo gritarle y decir que se lo vas a quitar, pero también se que nunca cumples tus amenazas, porque te da pena pasarte la vida riñendo y castigando... a veces pienso que aunque dices que has nacido para ser madre, necesitarías más ayuda... supongo que de papá,  que aunque se que lo intenta, también se que no  lo consigue, como otros muchos papás, según te oigo comentar con las amigas... porque parece que al final siempre eres tu la que estás estudiando con los chicos, controlándoles, intentando hablar con ellos para que te cuenten sus cosas, y todo eso que sé que a papi no le parece tan importante y sobretodo que piensa que a veces te pones un poco histérica. Le he oído decir que a todo le das demasiada importancia y que te preocupas excesivamente , que Manuel y Pablo son buenos chicos y que al fin  y al cabo no dan demasiados problemas, que son las cosas normales y corrientes, de la adolescencia de Manuel y de los pocos años de Pablo... pero también se que tu es que te cargas de demasiada responsabilidad porque encima te preocupa mucho el trabajo...y no puede ser mami, que estás fatal. Tienes que aprender a delegar y pensar que por ser mujer no debes demostrar nada más y que aunque muchos piensen que tu trabajo es complementario ( el importante es el de papá), es lo que tu quieres hacer y es , lo sé, muy muy importante para ti. A veces te veo llegar cargada de cosas para seguir la jornada en casa y entonces me das mucha pena, porque no olvides que la edad va pesando, ( lo siento, ya sé que no te guste que hable de esto) y son ya 39 años y muchos años ejerciendo de “ madre de familia”... así que por eso creo que no está bien que empieces a no dormir bien, y tengas que tomarte a las dos de la mañana un vaso de leche caliente para poder conciliar el sueño, ( y menos mal que no empezaste con las pastillas como “ la Carmina” ) porque de verdad mami, es que le das demasiadas vueltas al “ coco”: que si el dinero, que si las notas de los niños, que si Manuel habrá probado las pastillas esas ( todo por el reportaje de la tele, que es que todo te angustia), que si la asistenta, que si el cretino de tu jefe, que el golpe que te diste en el coche el otro día ( que por cierto papá no conoce), que si estás gordísima, etc, etc... y eso acaba por agotarte... y claro comprenderás que yo esté preocupada. Se que tienes muchas ganas de tener compañía femenina en la casa y también sé que siempre te han encantado los niños, que quieres sentirte necesitada y volver a oir “ cuanto te quiero mami” a media lengua, pero comprenderás mi postura... Me siento muy culpable mami... porque esta mañana al oir al médico  decir que debes relajarte y que la operación no deja de ser una intervención que necesita recuperación y oirte a ti decir que necesitas el alta que tienes mucho que hacer... me he sentido fatal... He sido yo, mami. Cuando anoche empezaron las contracciones y te oí decir que nos fuéramos al hospital... me entró como una ansiedad muy grande , y una pereza enorme porque no me apeteció nada salir a ese mundo que te trata así de mal... y menos siendo una mujer como tú.... así que decidí quedarme...aguantar y aguantar y por mucho que empujaras yo ponía el pié y aunque oía al médico y a las comadronas resoplar, verdaderamente no me daba la gana de salir... yo sé que tu me entiendes... bueno mami... Perdona por la cesárea... pero tú que eres madre y mujer, seguro que comprendes...Ah, y felicidades por el día de la Madre... ¡ Ya tienes la niña!

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