FIN DE SEMANA

Hoy llegó a casa a las 5 de la mañana, como tantos otros sábados. Su madre le oye llegar y se levanta. Examina minuciosamente su mirada, por si algo en los ojos delatara un consumo de alcohol o quizás de algo peor. Pero su mirada es normal, coordina perfectamente, le da un beso y se va a la cama. No huele a alcohol... la madre piensa en la energía que tiene su hijo... en esta juventud que es capaz de pasar muchas horas bailando en la discoteca y estar noches y noches aguantado fuera de casa, los tres días de los que consta el fin de semana, mes tras mes... parece que hasta le envidia, porque ella no es capaz ni de tomar unas copas cuando salen a cenar fuera... Su madre no sabe que él lleva muchas noches sintiéndose el centro del universo, locuaz, sociable, ocurrente, con una marcha increíble que hace que esté bailando sin cesar, con una energía fuera de lo normal... su madre no sabe que tiene un “buen rollo” gracias a las pastillas (“las pastis, las rulas, las pirulas”), que sólo le cuestan dos talegos y que le bastan para colocarle toda la noche... Quizás su madre tampoco sabe que empezó a consumirlas con 15 años, primero esporádicamente, como muchos otros adolescentes y que hoy, tres años después, hasta se permite cuando tiene “pasta” echarse una rayita al cuerpo, meterse “farlopa”, cocaína, que es la droga de los “ pijos”... No sabe que los últimos estudios hablan de daños cerebrales irreversibles, de posibles alteraciones psicóticas que pueden situarle en la frontera de los enfermos irrecuperables, no sabe que la única motivación de su hijo es colocarse el fin de semana para poder pasarlo bien y ser como los demás, como el grupo en el que se mueve. Forma parte de ese 8% que confiesa haberlas probado alguna vez... el no ha conseguido dejarlas... le “ponen” tan bien... pero piensa que cuando quiera lo deja, que tiene control... a veces ha tenido un mal viaje, cuando se ha metido “tripis” (LSD y otros alucinógenos) y el no sabe que cuando se mete una raya de coca y bebe alcohol esta multiplicando los efectos neurotóxicos, como dice el último estudio de la Universidad de Oviedo dirigido por el Dr. Bobes... no sabe que somos muchos los profesionales que estamos aterrorizados por el peligro que entraña un consumo de algo que los chicos consideran inofensivo... no sabe... sólo se acuesta tranquila porque su hijo ha llegado a casa...


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