CUÉNTAME 2


Quizás ustedes recuerden  mi sueño de la semana pasada. En él les hablaba de mi futura nieta. Ella me decía, en un esperanzador diálogo entre dos generaciones tan lejanas: abuela... cuéntame. En esta ocasión, en este sueño, es ella quien me cuenta. Es una chica preciosa. De  ojos brillantes  y una sonrisa maravillosa que me trae a la memoria aquella otra sonrisa de mi madre... se parece a ella. Estamos en el año 2028. Ella tendrá unos dieciséis años y parece que está escuchándome atentamente. Pero yo quiero saber. Le pregunto, cómo es su vida, cómo es el mundo en el que vive, que ha pasado en estos 26 años que me he perdido. Me cuenta que es muy feliz. Le pregunto por cómo es su casa, su colegio, y me habla de esas cosas que yo siempre me he imaginado, pero que parecían de ciencia ficción. Hace viajes virtuales,  y pasa el rato viviendo en otras épocas. Es capaz de pasearse por el coliseo romano, aunque dice, (¡ Señor!  algunas cosas nunca cambian) que lo que más le gusta es poder estar con su cantante favorito, cantar con él ( virtualmente claro) escoger ropa y probar los modelos de las famosas que admira.  Me cuenta que literalmente se introduce en la situación que quiera, sólo con unas gafas y unos botones con los que selecciona época, lugar del mundo, y  con quien quiere estar dentro de un amplísimo abanico de personajes reales y ficticios que le proporcionan los chips que por cierto le traerán  los Reyes
 ( ¡ Bien! en mi familia hay tradiciones que nunca cambian) . Entonces le pregunto por su tiempo libre, si le gusta la playa, bañarse, nadar... y me mira asombrada. ¿ Bañarse? ¡Claro! en las piscinas que existen en toda la ciudad, integradas en ellas  como grandes lagos, climatizadas , con olas... pero yo insisto,  le pregunto por el mar, por el Cantábrico, por la arena, por la sensación de relax total que se siente cuando el sol te calienta en verano después de haberte peleado con las olas de este mar nuestro, tan frío, que hace que te sientas viva , y que el  nadar en sus aguas se convierta en una de las más maravillosas formas de pasar el tiempo libre.. abuela, me dice, el mar del que tu hablas no existe... hace años que está totalmente contaminado...En ese instante en mi mente se dibujó esa mancha que tanto me impresiona y que  se extiende por todo el litoral, me acordé con horror del “ Prestige” y pensé que quizás ese fue el principio del fin... abuela ¿ las playas? ¿Que es eso? Mamá me dice, me cuenta, que cuando era joven las había,  pero ahora en su lugar se han construido grandes plataformas sobre las que siguen creando enormes edificios ... le han ganado la batalla y el sitio al mar... eso dicen los mayores...
¿ Tomar el sol? Hace años que las ciudades están protegidas por mamparas de cristal, el sol puede matarnos, es peligroso exponerse a sus rayos. Confundida cambié de tema... Le pregunté  si le gustaba leer...¿ leer? Pero bueno, ¡que prehistórico! contestó riendo, ahora ya  no es necesario. Todo es audiovisual , lo que quieres saber te lo cuentan en las grandes pantallas que sustituyen a las paredes en las casas de esta década... los libros, abuela, están en los museos. Pero no se venden, no hay librerías...Mi memoria viajó muchos , muchos años atrás. Le conté a mi nieta,  lo que se había perdido... percibí claramente  el olor inconfundible de los libros,  un olor que forma parte de mis recuerdos, el olor de mi librería, de “ La Escolar”, el tacto de sus  libros, la magia de sumergirte en las páginas con personajes y aventuras que sólo visualizas en tu mente, que te hacen pensar y soñar, sobretodo soñar... Le pregunté por la nieve... y para mi sorpresa me dijo que no la conocía. El efecto invernadero había derretido prácticamente toda la que había en la tierra... pensé en el calor que estábamos pasando este otoño del 2002, pensé que realmente el invierno ya no era invierno, que las estaciones están de verdad cambiando y me entró una tristeza infinita, una angustia que me hacía querer despertarme a toda costa...Yo quería volver a mi tiempo, quería volver a bañarme en el cantábrico, lo necesitaba, antes de que fuera demasiado tarde... tenía tantos libros que leer, tantas horas que perder tirada al sol, en la playa, tantos inviernos que esquiar , quería seguir viviendo con lo que tengo... que no es poco. Antes de despertarme totalmente me volví hacia mi nieta con una pregunta cuya respuesta temía oir... ¿ el Sporting? Ella sonrió, abrió su mano y me enseño una insignia de oro y brillantes.. la de su bisabuelo... me guiñó un ojo y sonrió... ahí estamos abuela... luchando...

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