A MI ME DA RABIA EL PIRSIN DE LA LENGUA


Si usted oye algo así como “me está rayando tanto que me da raba”, quizás usted piense que es una lengua autóctona que no conoce, pero luego cuando le pregunte a su interlocutor, seguramente le contestará- ¡ Yo es que “lo flipo”! serás carroza... quiere decir en vuestro “ idioma”, que le doy tantas vueltas a la cabeza con el asunto x, que voy a terminar vomitando- Es decir, rayar quiere decir “ darle demasiadas vueltas a un asunto” y rabar , pues eso “ devolver”. Y evidentemente la traducción simultánea  se la soltará, un adolescente con una bolita en la lengua que en ocasiones hace que se le entienda mucho menos lo poco que habla... aunque a los que no llevan el dichoso “pirsin”, también   hay que hacerles repetir lo que susurran, porque no suelen esforzarse en pronunciar, que eso es muy fatigoso y ya se sabe que suelen estar cansados, de estudiar, de trabajar y de ganarse los euros con el sudor de su frente... Hablando de frente, posiblemente se la taparán en parte,  con unas bandas anchas que han puesto más de moda los de operación triunfo, y que de paso les sirven para disimular el acné, que a pesar de todos los adelantos, sigue siendo el monstruo que se instala en sus caras durante años y que a veces provoca verdaderos estragos en sus relaciones con los demás y en sus vidas. O sea que “ les da palo” ir con el “careto” como una paella.  Y si ustedes oyen que “ les rucan a la perica”, cuidadín, porque quiere decir ni más ni menos que están intentando ligar con su novia lo que evidentemente es peligroso porque los “coleguis” de uno y de otro, se pueden liar a la salida de la disco porque llevan el “puntín” ( o sea que están en la primera fase de un supercolocón) y no controlan. Y no se sorprendan si su hijo cuando ustedes le recriminan por que no estudia nada, les comenta que en su clase los únicos que estudian son unos “ pardos” ( vamos los empollones de mi época), y eso es lo último que él quiere ser. El “ comerse un marrón” no tiene nada que ver con la gastronomía, ni mucho menos, sino que le están diciendo que de cargar con el muerto nada y que al muchacho no le endilgan algo de lo que no es responsable o al menos no al cien por cien. Por eso se pasan la culpa de unos a  otros y que “rule” o sea que se mueva. Bueno pues ustedes me dirán que sí,  que tienen vocabulario, ¡tanto quejarnos de su poca fluidez verbal!, Y claro que lo tienen...  todo este que les estoy contando,  estas palabrejas, son las  que repiten hasta la saciedad... entre “mmhh, que fuerte, mola, que marrón, etc.” transcurre su vida social, es su forma de comunicarse (¿?), aderezado, eso sí,   con unos cuantos tacos... al menos en público... porque les aseguro que estos jóvenes , hablan así en los bares, o alrededor del botellón,  pero son capaces de dialogar en la intimidad de la consulta profesional, de una manera  normal y algunos de ellos, sorprendentemente bien. Pero esto lo dejan para muy pocas ocasiones porque lo que ven en su entorno, en la gente de su edad, es este tipo de “ jerga” que a veces son términos de una clase marginal, de toxicómanos, que nuestros chicos van adoptando porque posiblemente se ven como más “ guay” y hablar de otra forma, les excluye del grupo. Reconozco que por mi trabajo entiendo y hasta puedo hablar esta jerga, porque de alguna forma tengo que entenderles, pero les aseguro que son gajes del oficio. No hay sin embargo, en mi opinión, cosa más patética que ver a todo un señor que no volverá a cumplir los cincuenta, cantando ( y bien feliz que se le ve) eso de “ “mola mazo”  que es el colmo de la horterada, del ridículo más total, con una letra de adolescente rebelde, que vamos es que te partes de ver a donde puede llegar un señor que en su momento fue una voz importante de este pais, pero que evidentemente ha perdido los papeles,.. como tantos otros carrozas de mi generación (aunque conste que Camilo sexto es mayor), madres que se disfrazan de quinceañeras, se tatúan , se agujerean el cuerpo y presumen de ir de copas con sus hijas ( cosa que evidentemente es antinatural), cuando lo normal es que una adolescente no quiera ver ni su sombra en lo que ellos consideran su territorio. Y si no pregunten a esos padres que han dejado de pasear por el muro, por si las niñas o los niños, pensaban que les perseguían o les controlaban... en fin, que la adolescencia, su jerga y su mundo, a veces dan  “raba”, pero particularmente a mí, en el fondo,  me dan una inmensa ternura...   y aunque a veces con ellos se me “ vaya la olla”(  o sea que me vuelven loca), a mí la verdad... es que me “ molan mazo”...

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