DESOBEDIENCIA TELEVISIVA


No sé ustedes. Pero yo tengo la malísima costumbre de dormirme oyendo algo de fondo... primero fue la radio y oí durante años a “ Butanito”, hasta que de verdad, eran tales los “ rebotes “  que cogía, lo que me indignaba  oir como trataba sobretodo a sus subordinados y  sentir la soberbia que destilaba, que a pesar de ser uno de los más oídos, un genio de la comunicación, etc, etc, acabé por tenerle tal manía, que ahora no lo puedo escuchar ni en carrusel de los domingos. Me producía tal excitación nerviosa que luego tardaba en conciliar el sueño, hablando sola y contestándole barbaridades.
            Bueno, pues ya saben que el hombre ( en este caso la mujer) es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra... y entonces ahora no me duermo con la radio... descubrí que el aparato de televisión de mi habitación puede programarse para que se apague por ejemplo en 15 minutos, que es lo que suelo tardar en caer en brazos de morfeo... en fin... pues me ha vuelto a pasar lo mismo. Acabo con tal desasosiego, indignación, pena y sobretodo asco, que no sólo no me duermo, sino que mi cabeza empieza a darle vueltas  y a pensar ( ingenua de mí ) en cómo parar esto, a quien habría que concienciar, que debería escribir, como convencer a los demás de lo  que veo tan claro y por supuesto, me dan las tantas de la mañana y encima no me concentré en el libro que quería terminar... por eso ya me niego a dormirme con la tele y ahora me estoy acostumbrando al silencio que es mucho más relajante....   Porque ya me dirán ustedes si puedo dormir, con un programa nocturno de fondo, en el que un italiano que dice ser un caballero, grita desaforadamente amenazando a una mujer, un calvo extoxicómano , pero que el otro día habló de la farlopa que llevaba en el bolso, cocaína para los no iniciados, y que también conoce muy bien las cárceles española, y un excantante  infantil que se mete con el calvo continuamente chillan entre sí con el sonido de fondo  de una señora, ( dice que periodista ) cuyo timbre de voz desquicia y que   estoy segura rompería toda una cristalería, pero que a mí me rompe los tímpanos. Todos ellos liderados por un periodista, que hace tiempo , merecía mis respetos por buen comunicador, por simpático y porque además a las mujeres nos resulta la mar de atractivo... pero todo tiene un limite. Le creo una persona inteligente, presume, porque se le nota , de moderado, y progresista... pero no veo el progreso en su programa. Veo carnaza ( cada vez más), palabras soeces, bestialidades que todos corean y un monotema sexual que parece que ya va cansando. Lo que ví y oí el otro día , con un famoso cubano, es irrepetible. El teatro del moderador, haciendo como que se enfadaba, los gritos desaforados de todos los tertulianos ( bueno lo retiro, de tertulianos nada), no tienen justificación. Se me ocurrió pensar que mis hijos estaban en la cama a esas horas, pero pensé en cuantos otros no estarían. Cuantos adolescentes, ven como lo más natural del mundo, las salvajadas, que entre risas  contaban de sus encuentros sexuales. Como van denigrando, despacito, sin que nos demos cuenta, las relaciones humanas, la fidelidad, la honradez, la educación y sobretodo,  la estética, y la elegancia. Lo chabacano parece ser líder de audiencia. Se está pasando. Hay muchos programas que son basura, pero creo sinceramente que este, que en mi opinión empezó muy bien, se lleva la palma. Es una pena que no vuelva a ver a sus excelentes imitadores, un hombre y una mujer, que son verdaderamente buenos, pero desde ahora me declaro en “desobediencia televisiva”.  Me niego a obedecer a la mayoría. No volveré a ver “crónicas marranas”.

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