¡IL Y AAAAA!


Haciendo una revisión de mis escritos,  que  por cierto son un montón ya, releo un artículo escrito hace tiempo que hablaba de “ayes:  ayes tristes, ayes de cansancio, de hartazgo, de pena..… pues bien, aunque les juro que los “ayes” actuales que suelto son exactamente esos, nostálgicos , desesperados, estresados y primaverales, me he propuesto pensar como autoterapia en otros “ayes” menos trágicos, y algo más animosos…porque la vida está llena de claroscuros que la hacen mucho más interesante y para que vean que no es todo gemido y lamento, me he devanado los sesos pensando en acepciones menos trascendentes de los “ayes”...Veamos: existen “ayes”, este también con suspiro, de “ fartura”, que son esos que se dicen mientras uno se agarra el abdomen, cuando no  se puede más. Porque a menudo este “ay”  viene detrás de una buena fabada y arroz con leche, regado con abundante sidrina, o sea que es un “ay” autóctono,  asturiano, de la tierra. Existe también el  “ay” de  lamento, el “ay jopé,  pero que horror”, , como el que dije el otro día cuando paseando, bueno más bien corriendo, por la Calle Corrida, con la cabeza baja, no de humillación sino de puro cansancio ,  vi que el pavimento, cuya colocación taladró  mis oídos, tantos y tantos meses, estaba completamente asqueroso, sucio, y plagadito de  esas maravillosas juntas ( o sea verdaderas simas)  en las que dejo todos los días mis tacones,  que ya me dice el zapatero que se está forrando a base de  los tacones de la calle corrida. Pues lo que les decía, mi “ay” se refiere también al aspecto horroroso   del susodicho pavimento, que parece como si en vez de un año , tuviera siglos. Mi “ay”, por tanto era  como de descubrimiento de otro error-horror de la genial cabeza pensante para suelos y demás que hay en mi pueblo...y van...
Y hablando de pavimentos, bueno de obras... está ese otro “ay madre” un pelín lujurioso,  de los trabajadores de una obra cualquiera, el “obrerómetro” como decía una amiga, que te indica si todavía vales para algo, o simple y llanamente has pasado al  género de “ señoras  totalmente invisibles” a los ojos de los obreros de nuestra vida.  He de reconocer que mientras fui jovencita, mi paseo delante de los andamios,  pasaba totalmente desapercibido, porque era absolutamente esquelética, “nadadora”, como me decían mis amigos, o sea que nada por delante y nada por detrás. Pero ya ven.  A mi de momento,  el oberómetro no me viene mal, porque mientras yo lucho contra los michelines y estas curvas que nunca fueron mías y que no reconozco, a ellos pues les encanta... he de decir claro, que el que suelta el “ay madre” es el abuelete de la obra que está echándole un cable al nieto... pero a mi ese “ay” , que quieren, en estos momentos tan delicados de mi autoestima, me suena  a gloria.
Otro “ay” que me encanta, es el que gritan miles de gargantas a la vez, sin distinción, masculinas o femeninas, una unión de “aaaaayyyyyyy” ,  que es el sinónimo de “ cago en diez, casi, casi “ que entra el esférico en la portería de nuestro equipo que poco a poco está volviendo a ser el esporting de mi alma, y de la de mis hijos, lo que me llena de orgullo....  y es que verán,  a mí aunque no me guste el fútbol, y no lo siga,  pues los genes tiran y todavía recuerdo a mi padre, abuelo y a todos los hombres y mujeres de mi familia, soltando esos “aaaayyy” futboleros que te hacen olvidar los otros ayes más amargos...
Esto me recuerda una anécdota de otro ay... Yo tengo un familiar, de mi edad, más o menos, o sea que hicimos francés ( no quiero dar más pistas) muy inteligente ella, y siempre con una curiosidad insoportable por lo divino y lo humano, que un día, le dice muy tranquilamente a su madre ( a la sazón ella tendría ocho añitos):  mamá, y cuando los franceses se caen por un precipicio que dicen “il y aaaaaaaaaaa” ?????? ...La risa todavía nos dura… pues eso,  a mi ahora, se me ocurre, para ser más internacional,despedirme de ustedes desahogándome  con   un enorme, ruidoso y larguísimo “ il y aaaaaaaaaaaa”, en francés , que queda más fino y más acorde con nuestra actual política internacional . Un  “il y aaaaaaaaaa” que recomiendo aprenda ZP, para soltarlo cuando caiga por el precipicio del talante, del diálogo con la ciudadanía  y se le vaya borrando esa sonrisa beatífica en la caída. un “il y a” lastimoso y eterno cuando descubra la cruda realidad, cuando sea  consciente de que esto no  es una pesadilla, que es, sin quererlo, y de verdad de la buena, el presidente del gobierno.

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