LA TELEVISIÓN: ¿ESE GRAN INVENTO?

Me dirán y con razón, que vaya manía con el fútbol y la tele, pero es que verán... yo, lo quiera o no, soy una profesional que trata por todos los medios de que la gente se comunique, que los padres hablen con los hijos y viceversa, que las parejas tengan algo que decirse, que en general todos aprendamos a expresar nuestros sentimientos y que valoremos el maravilloso arte de “perder el tiempo” hablando de lo divino y lo humano, porque además de ser bueno para el alma, es fantástico para aumentar el vocabulario, la fluidez, la memoria, la atención, la capacidad de inducción y deducción, etc, etc... ya no les quiero ni contar las múltiples ventajas que trae para el alma... la necesidad de desahogar, de sentirse escuchado, de expresar la ira, la alegría, la tristeza, la esperanza, el desamor, nuestras frustraciones, etc... sentimientos todos ellos que siempre aconsejo a mis pacientes que salgan lo antes posible a la superficie, porque les aseguro que muchos de ellos pueden hacer verdadero daño mental, cuando quedan enquistados... a veces, fíjense, no hay más remedio que amputar... ¿que qué tiene esto que ver con la tele? Pues verán... es bastante difícil contarle que tal has pasado el día a cualquier miembro de tu familia, si te piden por favor, que te apartes de la tele, que “este anuncio es nuevo”, o si se hacen porras para ver quien es el próximo nominado (en un programa de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que no sé porque no deja de recordarme a las tragedias, amores y manoseos pseudoafectivos y pseudoamigosparatodalavida, con lágrimas incluídas, de unos adolescentes en ejercicios espirituales)... Porque también podemos deleitarnos viendo cómo una serie de abogados se convierte en “Hablemos de sexo” de mi colega Elena Fdez Ochoa, pero a lo vasto, y no digamos del programa nocturno que nos llena de gritos, porque uno de sus protagonistas deleita al público con un tono de voz que a mi particularmente me estresa... También podemos hablar de las series con las que se ensimisman nuestros adolescentes y que son “tan reales” como la vida misma, verdaderos culebrones, que son capaces de grabar si tienen que perderla porque desgraciadamente tienen un examen, pero que nunca la perderán por una conversación con cualquier miembro de su familia... Si se dan cuenta hay determinados horarios que son sagrados, las reuniones y conferencias se cambian si hay partido de televisión en la tele, los padres no osan interrumpir algunas series emblemáticas y esperan a que terminen para preguntar algo, no vaya a ser que se pongan de mal humor, si se les interrumpe... ¡Si hasta los pequeñajos se levantan temprano para ver no sé qué dibujos animados ¡Algunos abren la boca para las tres comidas principales con la tele enfrente, lo que ya es en mi opinión, el colmo... con todo esto, comprenderán que la televisión sea junto el fútbol una de los principales causas de incomunicación en la familia, y causante por tanto de muchos problemas psicológicos... lo único bueno que tiene la televisión, tal y como yo la veo ahora... es el botón que la apaga...


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